¡Saborea Tlaxcala!

¡Saborea Tlaxcala!

Hablar de nuestro país, es sinónimo de fiesta y alegría, ¿y por qué no? de comida. En esta ocasión amigos les quiero contar de uno de los pueblos mágicos que tiene nuestro país.

Todo inició muy temprano en la mañana, donde nuestra querida amiga y anfitriona de esta aventura Beatriz, ya nos esperaba con una enorme sonrisa y demasiada alegría para tomar camino rumbo a un nuevo destino, el Agave Tour que se lleva a cabo en Tlaxcala, el estado más pequeño de la República Mexicana, curiosamente parece sonar un lugar retirado de nuestra gran metrópoli pero en realidad es  una entidad que se encuentra en el centro de país el cual aún conserva mucha de su riqueza cultural, histórica, arqueológica y gastronómica, cosa que nos platicaba nuestra amiga que disfrutaríamos en este tour preparado especialmente para turistas que buscan una nueva experiencia de descanso y recreación.

Durante el trayecto se unió a esta aventura Rafael pero  para nosotros, sus amigos,  Rafa, que desde ahí y durante todo el  recorrido se convirtió en un personaje especial y muy fundamental, pues nos brindó una agradable y alegre explicación cultural sobre las raíces del estado así mismo contó algunas anécdotas, dentro de los datos que nos platicó, es que existen dos plantas milenarias que dan fuerza e  identidad a este Estado una de ellas es el maguey con el que se elabora el pulque de tal manera que los tlaxcaltecas lo comparten diciendo  una frase muy  típica entre ellos y sus visitantes, la cual es “Tlaxcala entre surcos y magueyes” y en  realidad es muy cierto pues  gran parte de sus campos pudimos observar  estos majestuosos magueyes que le dan mucha vista y  vida a este maravilloso lugar, otra de ellas es el maíz, tesoro y alimento ancestral que caracteriza a México, y curiosamente esta planta le da nombre a este estado dado que  Tlaxcala tiene como significado “lugar de las tortillas de maíz”.

Mientras que nuestro amigo y guía en esta travesía nos comentaba sobre los datos históricos del estado, nos dirigíamos a Huamantla, lugar pintoresco y lleno cultura que forma parte de los pueblos mágicos de nuestro país, es importante recalcar que este pueblo, cumple con nuestras rigurosas 3 “T” y no hablo precisamente de tortas, tamales y tacos, ¡No! Sus 3 “T” son por Toros, Títeres y Tapetes, 3 elementos muy importantes que representan y caracterizan a este pueblo mágico, pues bien, una de las fiestas que alberga este municipio son las huamantladas, una fiesta Taurina llena de cultura y adrenalina que para aquellos que disfrutan de emociones fuertes y extremas seguro les encantará formar parte de esta festividad.

Poco a poco nos fuimos adentrando a la localidad para llegar a nuestro primer punto que ,en lo personal, fue una hermosa sorpresa, pues la Hacienda de San Francisco Tecoac nos esperaba con los brazos abiertos y nos acogió con un bello paisaje en el cual pudimos observar a lo lejos al Volcán Malintzi, el hermoso campo lleno de magueyes que lucían tan elegantes con delicados rayos del sol reposando sobre ellos, un paisaje que pocas veces podemos disfrutar, y que la naturaleza nos regala como muestra de su  magia.

Al bajar del autobús la experiencia de llegar a esta hacienda de la época del porfiriato, se volvió en una vivencia única, el  olor a tierra mojada y el frio típico de la localidad, hacían una excelente combinación, en la entrada de la hacienda  nos recibió  la dueña del lugar, la señora Lourdes Flores Macías  que también  es la encargada de promover y compartir las recetas secretas de la cocina tradicional de la región, con el objeto de que los visitantes a su hacienda se lleven un poquito de su amor en sus deliciosos y alegres platillos, con su muy cálido recibimientos nos invitó a realizar un recorrido con el “tlachiquero”, ya se preguntaran ¿y eso que es?  Pues bien él es ni más ni menos que el especialista en extraer el elixir de los magueyes para después degustarlos en pulque que preparan en la hacienda, o en su  muy delicioso atole de aguamiel,  pero  aguarden  aun no me adelantaré a tocar el  punto mas rico de esta aventura; bien para llegar con este personaje es necesario adentrarnos entre los magueyes, pero no sin antes hacernos un ritual de depuración, para poder llegar con la mejor vibra al  lugar  y poder disfrutar de los regalos de la naturaleza, justo al llegar al  lugar  Karen, ya se encontraba preparada para hacer este ritual, que si bien al  escuchar esto me lleno de emoción y alegría pues conjuntaba parte de nuestras raíces antropológicas, nuestra nueva amiga nos podio de favor a todos que levantamos las manos hacia el sol y pidiéramos “permiso a los guardianes de estos rumbos” poco a poco nos fue guiando para pedir a los 4 elementos y los 4 puntos cardinales el permiso “para recibir los beneficios de la Madre Tierra”.

Después de este ritual  nos adentramos a conocer sabor del aguamiel recién  extraído, esto  fue un verdadero manjar pues su sabor fresco y dulce te envuelve, durante la deliciosa degustación  nos platicaron  un poco respecto a los productos del maguey, ellos por 10 años cuidan de estas plantas para que durante aproximadamente un periodo de 4 meses puedan extraer aguamiel de cada planta, estos datos nos los compartió otro de los anfitriones del  lugar el ingeniero agrónomo José Espino Barba con sus conocimientos y experiencias nos brindó una breve catedra sobre el maguey, mientras que ya se encontraban unas amables cocineras preparando un delicioso desayuno, unos tlacoyos y  tamalitos que habían preparado especialmente para los asistentes al tour, acompañados de un delicioso atole de aguamiel, seré honesta jamás en la vida había probado este atole,  fue algo  totalmente placentero e innovador.

Seguido de este grato desayuno  nos llevaron a conocer cómo se lleva a cabo la preparación de los curados de pulque, en esta ocasión fueron de fresa, mango y guayaba honestamente moría de intriga de conocer como llevan a cabo este proceso, y  fue interesante conocerlo de cerca, pero  aún más interesante conocer el sabor pues en realidad yo tenía mucho  temor y me encontraba renuente a probarlos  ya que anteriormente había tenido una experiencia con esta bebida ancestral  y  no había sido del todo agradable, pero  me lleve una enorme sorpresa, su sabor es único, eso  parecía más a una deliciosa malteada, si amigos lectores lo admito salí muy contenta de esa degustación pues el sabor tan peculiar hacia que quisieras más y más.

De pronto cuando estábamos en la degustación de los sabrosos pulques nos llamaron a conocer como se prepara un recorrido en globo aerostático, honestamente cuando escuche eso me atemorice por qué creía que nos llevarían a hacer un recorrido por los aires  y ¡temo a las alturas! además a lo lejos se podía observar que el globo ya se encontraba esperándonos listo para despegar, para mi fortuna al llegar al sitio del globo nos platicaron sobre como se lleva acabo el recorrido y que por cuestiones climatológicas no era posible elevar el globo, en ese momento mi alma sintió un alivio pues solo observaríamos y conoceríamos de cerca el proceso de la mano de los profesionales de GLOBO3UNO.

Con su  peculiar voz y llena de liderazgo la señora Lulú y su hijo Sebastián Espino nos invitaron a conocer otra zona de la hacienda, la cual eran  anteriormente unas caballerizas que fueron modificadas para ahora acondicionar  cuartos para poder hospedarse en  este bello lugar, dentro de este recorrido nos llevaron a conocer una pequeña exposición que habían preparado especialmente para darnos a conocer un poco  el arte popular de esta región, en la cual pudimos conocer los productos elaborados con madera, los molcajetes de todos los tamaños, petates, bordados a mano, máscaras de carnaval, figuras decorativas,  entre muchas cosas más y algo muy impresionante fue conocer cómo se le da color a la arena y al aserrín con el que se diseñan estos tapetes del tamaño de una calle, estos se hacen en la noche que nadie duerme en  Huamantla, esta tradición  nos comenta que se lleva a cabo en la zona centro cada año, en agosto para ser exactos, en esta festividad se elaboran tapetes kilométricos en prácticamente todas las calles por donde pasara la Virgen de la Caridad, después de haber sido  vestida y preparada para este bello recorrido.

Sorpresivamente, nos invitaron a pasar a la mesa, si amigos a la gente bella de Tlaxcala le gusta atender muy bien a sus invitados, durante la espera de los alimentos una señorita muy misteriosa llamada Zyanya Mejía Nambo, nos envolvió con su misticismo y nos contó de una manera bella y dramática una leyenda que surgió en esta hacienda, fue tan emotiva su historia que los ojos de doña Lulú se llenaron de lágrimas de felicidad.

Luego de este momento muy emotivo había llegado la hora de la comida el primer tiempo fue una deliciosa crema de calabaza de castilla con un sabor tan tradicional que me hizo recordar el delicioso sazón de mi abuelita, después de esta deliciosa entrada nos llevaron  un arroz negro donde el maíz se hizo presente pues era un arroz con huitlacoche tan rico que hasta para llevar quería pedir, entre sus demás platillos nos llevaron, un pipián, nopales, chicharrón en salsa de chinicuil y unas ricas quesadillas de escamoles que para sorpresa mía  habían sido cocinadas con corazón de maguey, para este festín de sabores no podían pasar desapercibidas las tortillas azules hechas a mano en esta ocasión  curados de pulque  ya no fueron invitados al festín, nuestra anfitriona compartió los secretos de  tan delicioso banquete y claro aprovechamos la oportunidad de anotar la receta de estos platillos porque en la Hacienda San Francisco Tecoac, los secretos se comparten.

Tristemente nos tuvimos que despedir de este bello  lugar, pero  no sin antes agradecer por todas las atenciones brindadas, había llegado el momento continuar el recorrido en autobús hasta otro punto lleno de secretos y bellas historias de amor, nos dirigíamos a el Molino de los Reyes, un exclusivo hotel boutique y restaurante, al llegar a este lugar  nuestro anfitrión, Juan Manuel Varela, gerente del lugar, nos invitó a cerrar los ojos y encontrarnos con  nosotros mismos justo  junto a un bello rio que resguarda la entrada, al abrir los ojos quedamos enamorados de la simplicidad del lugar pues su arquitectura rustica y colonial te invitan al romance y adquirir un estado de serenidad, nuestro anfitrión nos compartió secretos, tales como que el dueño decidió  comprar este lugar porque aquí se enamoró de su mujer, comentándonos que todo se encuentra documentado en unas cartas de amor que pueden ser mostradas a todos aquellos enamorados que visiten el  lugar.

Dentro de nuestra visita a el Molino de los Reyes, Juan Morales Pluma, nos dio degustación de la Zalmiana, un rico mezcal estilo Tlaxcala, pero no fue una degustación cualquiera, él nos mostró como catar el mezcal, lo cual me pareció una experiencia muy especial ya que pudimos aprender puntos importantes como referencia para saber si es un buen mezcal y la manera correcta de beberlo.

Uno de los puntos importantes que me gustaría mencionar de El Molino de los Reyes, es que es un excelente lugar para estar con esa persona especial y sorprenderla con una cena romántica donde la atmosfera permite esa intimidad y  complicidad que se da entre los enamorados, así como  también es una buena opción para una compartir una exquisita comida en compañía de la familia, cabe mencionar que este lugar también cuenta con una opción de hospedaje y las habitaciones de este lugar son de en sueño pues te invitan a pasar un momento intimo ya que estas se encuentran rodeadas de vegetación y la especial melodía de la cascada de un rio que resguarda el  lugar, logran que experiencia de hospedarte en ese lugar sea única e inolvidable.

Los invitamos a que vivan esta experiencia que Tlaxcala tiene para ustedes, y se tomen el tiempo de disfrutar de la cultura, de cada aroma y cada sabor que este maravilloso estado y su gente ofrecen para todos los que gusten visitarlo.

Fotos: Tomás Bustamante

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