Cruzando su propio Abbey Road: dos noches donde Los Mesoneros hicieron eterno el camino.
Txt y Fotos :Kike Lindemann
Las dos noches de Los Mesoneros se sintieron como un viaje cuidadosamente construido, de esos que no solo se escuchan, sino que también se viven. Bajo el concepto de su tour Eso Que Nos Trajo Abbey Road, la banda logró transportar al público a una experiencia íntima, progresiva y emocionalmente envolvente.
Desde los primeros acordes de “Memoria Muscular”, quedó claro que no sería un show cualquiera. La conexión con la gente fue inmediata, creciendo con “Dos” y “Nuestro Año”, canciones que fueron coreadas como himnos personales. El ambiente se volvió más cálido y cercano con “El Paraíso” y “Solo”, donde la banda bajó la intensidad para dejar que las emociones tomaran protagonismo.

Uno de los momentos más especiales llegó con “Ingenuo” y “¿Qué Hora Es Allá?”, que sonaron casi como confesiones compartidas. La transición hacia “Caiga la Noche” marcó un punto donde el concierto tomó un giro más envolvente, sumergiendo al público en una atmósfera nostálgica.
La sorpresa y sensibilidad se hicieron presentes con “Tonada de Luna Llena”, una interpretación que silenció el recinto, seguida por la poderosa “Pangea”, que reavivó la energía colectiva. La intensidad continuó con “Expropiése” y “El Puesto Es Mío”, donde la banda mostró su lado más firme y seguro sobre el escenario.
El tramo medio del set fue un balance perfecto entre emoción y ritmo con “Dime Como Tú Quieras” y “Un Segundo”, mientras que “Indeleble” y “Últimas Palabras” tocaron fibras más profundas, convirtiendo el lugar en un coro masivo.



Ya en la recta final, canciones como “Te Lo Advertí”, “Cumpleaños” y “Diciembre” cerraron cada noche con una mezcla de nostalgia y celebración, dejando claro por qué Los Mesoneros siguen creciendo en cada visita.
Fueron dos noches distintas pero igual de intensas, donde cada canción encontró su lugar y cada momento tuvo su peso. Más que un concierto, fue una experiencia emocional que reafirma que la banda no solo tiene grandes canciones, sino también la capacidad de convertirlas en recuerdos imborrables.











