Una noche sin frenos: LosPetitFellas encienden el Lunario con pura emoción

Txt y Foto:Kike Lindemann

El esperado regreso de LosPetitFellas al Lunario del Auditorio Nacional fue mucho más que un concierto: fue una promesa cumplida después de una larga espera. Tras la posposición del año pasado, la emoción contenida se transformó en una energía palpable desde la entrada. Cada persona ahí parecía cargar una historia, una expectativa, una necesidad de volver a sentir la música en vivo de una banda que ha sabido conectar desde lo más humano.

La noche arrancó con los actos abridores, donde More ofreció un set íntimo que poco a poco fue atrapando al público, preparando el terreno con sensibilidad. Después, Ms. Ambar tomó el escenario con una presencia firme y magnética que elevó la intensidad y dejó todo listo para el momento principal.

Cuando LosPetitFellas salieron, el lugar estalló. “Manos Arriba” hizo honor a su nombre y convirtió el recinto en un mar de brazos levantados. “El Sol” y “Rock N’ Love” mantuvieron el impulso con una vibra contagiosa, mientras que “Simpática Fiesta / Suave” mostró la capacidad de la banda para jugar con sonidos y sorprender. “Sálvate Tú”, con la participación de Nicole, fue uno de los primeros momentos realmente emotivos, cargado de una interpretación profunda que conectó de inmediato.

El viaje continuó con “Música de Contrabando” y “1150 PM”, canciones que reafirmaron su esencia narrativa. “Las Flores”, junto a Ms. Ambar, fue uno de los puntos más especiales por la mezcla de voces y estilos, seguido por “Buenos Días”, que devolvió la luz y la energía al público. “Original”, “A Quemarropa” y “Los Verbos” mantuvieron la intensidad con un público completamente entregado, coreando cada palabra como si fuera propia.

El ambiente cambió con “Qué Nos Pasó” y “Lejanías”, donde la introspección tomó protagonismo. El cover de “La Noche Más Linda del Mundo” añadió un toque nostálgico que hizo vibrar al recinto desde otro lugar, más íntimo. “El Plan Nuestro De Cada Día” preparó el terreno para uno de los momentos más impactantes: “Sólo Hay Una Forma de Saberlo (On n On)”, donde el vocalista bajó del escenario para hacer slam con los fans, rompiendo cualquier distancia y convirtiendo el concierto en una experiencia completamente visceral.

En la recta final, “Canción Para el Fin del Mundo”, junto a Tino el Pingüino, encendió la fuerza lírica del show. “RIDFG” y “Suspense” mantuvieron la intensidad, pero fue en esta última donde ocurrió uno de los momentos más sinceros: el vocalista agradeció al público por haber gastado su quincena para estar ahí, confesando lo feliz que se sentía al ver ese nivel de entrega. Fue un instante que trascendió la música y se convirtió en un vínculo genuino.

“Antes de Morir”, con Denisse Gutiérrez, elevó nuevamente la emoción, antes de cerrar con “Yo Creo” y “5600K”.

Pero más allá del setlist, lo que realmente quedó fue la sensación de haber sido parte de algo irrepetible. No fue solo un concierto, fue un reencuentro cargado de emociones, donde cada canción funcionó como un puente entre la banda y su gente. Una noche donde la música no solo sonó, sino que se sintió en el pecho, recordando que, a veces, esperar hace que todo cobre mucho más sentido.

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