Zoé conquista el Estadio GNP Seguros: un viaje entre la lluvia y la magia.

Txt:Cosette Vazquez.

Foto: Liliana Estrada/Ocesa

La noche del primer show de los cinco programados de Zoé en el Estadio GNP Seguros quedará marcada como un momento histórico para la banda y para sus seguidores. A pesar de las lluvias que bañaron a la Ciudad de México, nada pudo opacar la energía ni la comunión que se vivió entre la agrupación y el público.

Desde que sonaron los primeros acordes de “Memorex” y “Vinyl”, quedó claro que el concierto no solo sería un repaso por su trayectoria, sino una experiencia inmersiva cargada de emociones, visuales impactantes y la vibra cósmica que caracteriza a Zoé.

La velada comenzó con la participación de Hello Seahorse!, quienes fueron los encargados de abrir el escenario y calentar el ánimo del público. Su propuesta hipnótica y potente marcó el inicio de una jornada que ya se sentía especial, dejando el ambiente listo para el viaje sonoro que estaba por venir.El setlist de Zoé fue un recorrido extenso y generoso que incluyó clásicos indispensables y algunas joyas que conectaron de manera especial con la audiencia.

La primera parte del show encendió la nostalgia con temas como “Vía Láctea”, “Corazón Atómico” y “Nunca”, canciones que fueron coreadas como himnos por miles de gargantas. Con “Paula” y “Triste Sister”, la atmósfera tomó tintes íntimos, mientras que piezas como “Rexsexsex” y “Veneno” devolvieron el impulso eléctrico que mantuvo a todos de pie.

Uno de los momentos más conmovedores llegó con “Arrullo de Estrellas”, donde la multitud se iluminó con celulares y encendedores, creando un mar de luces que contrastaba con la lluvia intermitente. La interpretación de “Miel” y “Labios Rotos” reafirmó la capacidad de Zoé para conectar lo etéreo con lo terrenal, y “Azul” —con su fuerza melódica— se sintió como un abrazo colectivo entre la banda y los asistentes.

El concierto también estuvo adornado por invitados especiales que hicieron de la noche algo aún más memorable. Denise Gutiérrez apareció en el encore para acompañar “Luna”, dándole una textura delicada y poderosa que provocó uno de los aplausos más largos de la velada.

Este dueto fue, sin duda, una de las postales imborrables de la jornada.El cierre con “Soñé” y “Dead” fue un estallido de energía que despidió la primera de las cinco noches con un mensaje claro: Zoé sigue siendo una de las bandas más importantes del rock en español, capaz de llenar estadios y de mantener intacta su esencia experimental y profundamente emotiva.A pesar de la lluvia, lo que se vivió fue un ritual de música y resistencia.

Cada acorde fue un recordatorio de lo que significa compartir la vida a través de canciones, de cómo la música puede ser refugio y celebración al mismo tiempo. La conclusión es ineludible: Zoé no solo ofreció un concierto, regaló un viaje sensorial que quedará grabado en la memoria colectiva como una noche de magia, resiliencia y amor infinito por la música.

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