“Entre lobos y melodías: Estelares brillan en el Lunario”
Txt y Fotografía: KiKe Lindemann
El pasado 7 de septiembre, el Lunario del Auditorio Nacional se vistió de gala para recibir a Estelares, una de las bandas más queridas del rock en español, quienes regresaron a la Ciudad de México con un objetivo especial: presentar en vivo su más reciente trabajo discográfico, “Los Lobos”. La cita prometía ser una noche mágica y terminó siendo un espectáculo inolvidable en el que la música, las emociones y la conexión con el público se entrelazaron de principio a fin.
La velada comenzó con la presentación de Lobel, quien abrió el escenario con una propuesta fresca y sólida que rápidamente captó la atención del público. Temas como “Superacción”, “Tú”, “Mi imaginación” y “Moneda corriente” marcaron el inicio de la noche, despertando entusiasmo en cada rincón del recinto. La energía fue en aumento con “Estadio Azteca” y “Prófugos”, canciones que provocaron los primeros coros intensos. Más tarde, piezas como “Si no supiste amor”, “Lo que me hacía bien” y “Melodía del adiós” mostraron la faceta más íntima y emocional de Lobel, dejando en claro que su propuesta artística tiene una fuerza genuina capaz de conectar profundamente con la audiencia. Su presentación fue recibida con calidez y aplausos que lo despidieron como un acto memorable y digno de abrir una noche tan esperada.



Con el ambiente ya encendido, llegó el turno de Estelares, quienes subieron al escenario en medio de una ovación que anticipaba la intensidad de lo que estaba por venir. El arranque fue contundente con “Doce Chicharras”, “Solo por hoy” y “Los Lobos”, la canción que da nombre a su más reciente álbum. Desde ese momento, la banda dejó claro que la velada sería un recorrido entre su nueva propuesta y aquellos clásicos que forman parte de la memoria colectiva de sus seguidores.
La presentación de “Los Lobos” en vivo tuvo un carácter especial: cada tema fue interpretado con la pasión y la entrega que caracterizan a Estelares, logrando que el público se sumergiera en una atmósfera única. Canciones como “Las trémulas”, “Melancolía”, “Ella dijo”, “Las arañas” y “Ríos de lava” transformaron el Lunario en un coro multitudinario. La fuerza de “Aleluya”, la belleza de “Las lunas” y la energía de “Tanta gente” demostraron que Estelares no solo presentaban un nuevo disco, sino también una consolidación artística que sigue emocionando con cada acorde.



Uno de los momentos más conmovedores de la noche ocurrió cuando una fanática pidió escuchar “Algoritmo” para su hijo. Aunque la canción no estaba contemplada en el repertorio y la banda no la había ensayado, el vocalista tomó su guitarra y la interpretó en solitario. Este gesto sencillo, pero profundamente significativo, arrancó una ovación de pie y se convirtió en uno de los instantes más recordados del concierto, una muestra clara de la cercanía de Estelares con su público.
La recta final del show fue un estallido de energía con piezas como “Roma”, “Es el amor” y “El corazón, sobre todo”, que cerraron la noche con fuerza y emoción. Los aplausos, los coros y las sonrisas de los asistentes confirmaron que la banda había regalado una experiencia irrepetible.
Lo vivido en el Lunario fue mucho más que un concierto: fue una celebración de la música y de la trayectoria de una banda que sigue marcando huella en cada escenario que pisa. Estelares brillaron con luz propia en la presentación de Los Lobos, y junto a Lobel ofrecieron una noche emotiva, intensa y profundamente agradecida que quedará grabada en la memoria de todos los presentes.



















